Algo tan sencillo como esconderse puede volverse realmente complicado. Sobre todo si eres uno de estos niños que,, aunque con una originalidad increíble se dejan cabos sueltos en materia de escondite.
No es que no sean buenos, porque bien ejecutado su plan sería increíble. Es más bien que les queda considerar el resto de su cuerpo como parte del mismo, y no solo la cabeza. Tienen que aprender que los cuerpos dan sombra y que no basta una manta para ser invisibles.
Hay que reconocer que a pesar de la chapuza que realizan en su juego de esconderse son bastante graciosos.
















